Los bonos soberanos son uno de los activos por excelencia dentro de la renta fija. Se trata de un mecanismo a través de la cual los países obtienen financiación para acometer una parte de los gastos. Precisamente por eso, estos bonos son considerados como activos seguros, dado que la probabilidad de impago por parte de los Estados es baja. Por ello, la rentabilidad que obtiene el inversor no es muy elevada, aunque esto depende del país y del momento económico en el que se compren estos activos.
La situación actual de estos bonos es bastante dispar. Si bien en la Zona Euro, la rentabilidad es extremadamente baja debido al intervencionismo del Banco Central Europeo (BCE), que se ha convertido el principal comprador de bonos, en otras regiones del mundo se encuentran otras oportunidades más atractivas. Es el caso de los bonos soberanos de los Estados Unidos, de la Europa emergente y de varios países que conforman el denominado mercado emergente. Si se presta atención al rendimiento del bono a diez años alemán se ve una gran diferencia con el estadounidense y aún mayor con el brasileño. En el caso del ‘bund’ germano a diez años, la rentabilidad que obtendría el inversor es del 0,12%, mientras que en el estadounidense supera el 2,67% y en el brasileño se mueve en el 9%.

¿Un activo refugio?
Al igual que el oro, los bonos soberanos de los países más solventes, se consideran activos seguros o activos refugios en los que buscar seguridad en tiempos en los que el mercado se sumerge en la inestabilidad. Si se parte de la idea de que “el crecimiento económico global se está desacelerando rápidamente y que tendrá un impacto negativo en los activos de más riesgo, entonces algunos mercados de deuda soberana actuarán como refugio”, explica Eddy Sternberg, gestor de deuda de mercados emergentes en Loomis Sayles.