Durante las diferentes narrativas que han dominado el mercado este año –aterrizaje suave, sobrecalentamiento y crisis crediticia– las condiciones macroeconómicas subyacentes han apuntado de forma constante a la misma temática fundamental: el retorno de la renta fija.
La mayor incertidumbre macro, una probable desaceleración económica y unos rendimientos más altos que respaldan rentabilidades futuras potencialmente más altas refuerzan la tesis de aumentar la asignación a renta fija. Las políticas monetarias restrictivas están afectando a las economías mundiales con desfases prolongados y variables, las condiciones de crédito se están endureciendo y el sector financiero empieza a dar muestras de deterioro. Los modelos del ciclo económico elaborados por PIMCO prevén que EE. UU. entre en recesión en la segunda mitad del año. Es probable que el comportamiento de las diferentes clases de activo dependa en gran medida de la gravedad de la recesión (cuando o si ocurre) y, sobre todo, de las acciones de los bancos centrales.
Dado que la restricción al crédito reduce la necesidad de aplicar políticas monetarias restrictivas, creemos que la Reserva Federal (Fed) se acerca al final de su ciclo de subidas y que mantendrá los tipos de interés en niveles elevados, aunque la economía estadounidense caiga en recesión. ¿Qué implica esto para las carteras? Nuestro análisis de las rentabilidades históricas de las distintas clases de activo durante periodos de cambios de política monetaria de la Fed nos proporciona un marco de referencia útil para definir el posicionamiento de la cartera en los próximos 12 meses.
En un horizonte cíclico, pensamos que los bonos superarán a las acciones de forma significativa. Aun así, los mercados de renta variable han resistido bien en lo que llevamos de año, pese a que las perspectivas de beneficios se han deteriorado. En nuestra opinión, las expectativas de beneficios para la segunda mitad de 2023 y 2024 siguen siendo muy altas y las valoraciones de la renta variable nos parecen elevadas en todos los parámetros que monitorizamos. Esto refuerza nuestra opinión de que los inversores deberían infraponderar la renta variable, centrarse en la calidad y aprovechar las ventajas que ofrecen los bonos en términos de diversificación, preservación de capital y potencial alcista.
Entorno macro: Nos acercamos al final del ciclo de subidas
Varias tendencias podrían reducir la necesidad de seguir restringiendo la política monetaria para controlar la inflación. El crecimiento del crédito, que ya se estaba desacelerando antes de la quiebra de Silicon Valley Bank, probablemente se frenará más. Es probable que los criterios para la concesión de préstamos se endurezcan, sobre todo entre los bancos regionales, lo que perjudicará principalmente a las pequeñas empresas. Esto, a su vez, podría presionar a la baja la creación de empleo: casi la mitad de los asalariados estadounidenses trabajan en empresas pequeñas con menos de 500 empleados (fuente: U.S. Small Business Administration, agosto de 2022).
Este análisis histórico sugiere que, en un entorno de recesión, es recomendable adoptar un posicionamiento cauto, incluso una vez terminado el ciclo de subidas. Aunque la media de todos los escenarios de crecimiento muestra que la renta variable tiende a avanzar con fuerza una vez que el tipo de interés de referencia toca techo, también tiende a caer cuando la economía se acerca a una recesión.
Además, teniendo en cuenta que, históricamente, las estimaciones del beneficio por acción (BPA) se han reducido, en promedio, un 15% durante recesiones, las expectativas de consenso actuales, que estiman que los beneficios del S&P crecerán un 1,2% en 2023 y un 12% en 2024, nos parecen demasiado optimistas. De hecho, el indicador adelantado del crecimiento de los beneficios de PIMCO (ver Gráfico 3) ha seguido cayendo y ahora pronostica que, a 12 meses, los beneficios se contraerán un -17%. Con un PER adelantado de 18,4 veces en el momento de redactar este documento, el S&P 500 también cotiza muy por encima del nivel de 14-16 veces que, según nuestro análisis histórico, sería consistente con una recesión. En resumen, no creemos que la renta variable esté en condiciones de cumplir con las expectativas de consenso.
Por sectores, las acciones defensivas como las del sector sanitario o bienes de consumo básicos tienden a superar a las de consumo discrecional y tecnologías de la información en entornos de recesión, aunque casi todos los sectores generan rentabilidades negativas.