La Unión Europea ha presentado la propuesta de la Ley de Aceleración Industrial, una iniciativa legislativa destinada a fortalecer la industria manufacturera interna y reducir dependencias estratégicas. Esta medida busca aumentar la competitividad industrial de Europa y cumplir con los objetivos climáticos, económicos y de empleo.
Baoqi Zhu, analista de Quantitative Research & Multi Asset Solutions en WisdomTree, destaca que la ley podría ser crucial para infraestructuras. Zhu indica que Europa enfrenta desafíos en sectores estratégicos debido al declive del valor añadido de la industria manufacturera, que ha pasado del 19,7% del PIB en 1991 al 14,3% en 2024.
El documento también subraya que la U.E. necesita entre 750.000 y 800.000 millones de euros adicionales en inversiones anuales para impulsar la productividad e innovación. Una inversión significativamente menor que en otras grandes economías.
Objetivos clave de la Ley
La ley planteada por la Comisión Europea en 2026 se centra en fomentar industrias con alto consumo energético, tecnologías de cero emisiones netas y segmentos estratégicos de la cadena de suministro automotriz. El objetivo es que el sector manufacturero represente el 20% del PIB para 2035.
Propone reformas de contratación pública para priorizar criterios de bajas emisiones de carbono y limita algunas inversiones extranjeras en sectores clave. Además, busca simplificar la concesión de permisos y agrupar proyectos industriales en zonas específicas.
La iniciativa apunta a minimizar los costes energéticos estructurales y mejorar la resiliencia de la industria manufacturera ante la competencia global.
Repercusiones para el sector
En términos de infraestructuras, la ley establece que a partir de 2029 la contratación pública incluirá un porcentaje mínimo de materiales con bajas emisiones de carbono. Esto podría beneficiar a los productores y constructores capaces de cumplir con estos requisitos normativos.
Los componentes energéticos también juegan un papel esencial, al reforzar la resiliencia de la cadena de suministro y asegurar la producción europea de componentes estratégicos.
Además, las zonas de aceleración industrial facilitarán nuevos proyectos estratégicos, impulsando inversiones en capacidades manufactureras e infraestructuras de apoyo.
Consideraciones finales
La Ley de Aceleración Industrial podría significar un nuevo marco normativo de apoyo a las infraestructuras, vinculado a la resiliencia industrial y la capacidad interna. Pese a ello, los resultados dependerán de su implementación y del entorno político y económico global.
Ante estas transformaciones, la ley pretende estimular el ciclo de inversión en infraestructuras con una visión de autonomía estratégica e integración industrial.
