Los expertos califican este capital como ‘dólares sin rumbo’, refiriéndose al dinero que estaba destinado a Europa y al Reino Unido, y que ahora se ve en la obligación de acomodarse en otra parte. "Gran parte de este dinero podría terminar en Asia, por las ventajas derivadas de su relativa estabilidad política y económica, así como por su mayor potencial de crecimiento", explican.
Desde el punto de vista fundamental, los gestores siguen viendo atractivo el mercado de renta fija de la región, más resistente al Brexit con el comercio con el Reino Unido representando apenas el 0,2% del PIB asiático.
"La percepción de la renta fija asiática como una clase de activos de mayor riesgo está viéndose contrarrestada activamente conforme se van materializando las turbulencias en Europa", recuerdan los expertos, aludiendo a la resistencia de los mercados de bonos asiáticos, donde las rentabilidades totales han seguido siendo positivas gracias a la demanda interna y al aumento de los flujos internacionales que buscan diversificación frente a Europa.
"Atendiendo a los diferenciales, las valoraciones apenas han variado desde que se conoció el resultado del referéndum británico. De hecho, los diferenciales de riesgo crediticio de los mercados emergentes y Asia están en niveles más bajos que antes de la consulta", indican. Según explican, ello se debe, en parte, a que las perspectivas de subidas de tipos en EEUU se han alejado hasta el año que viene y eso prolongará la búsqueda de rendimientos. "La huida hacia la seguridad ha arrastrado los rendimientos en muchos mercados desarrollados a mínimos históricos, en bastantes casos hasta territorio negativo, lo que ha elevado el atractivo de los rendimientos que ofrecen los bonos asiáticos".