Las últimas semanas están siendo prueba de que el orden se altera cuando los problemas crecen. «La paz social no está garantizada», avisa Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras. El dirigente sindical avisa de que la inestabilidad económica y sus consecuencias, el descontento, puede acabar canalizándose con protestas, huelgas como la del transporte y, en definitiva, con el nerviosismo y la desconfianza.
El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, aprovechó una intervención en el foro «Wake Up Spain» para mostrarse de acuerdo en el análisis de los representantes de los trabajadores. Garamendi dice que el actual es «un momento complicado y delicado para todos», e hizo hincapié en ese «todos» porque la vulnerabilidad se ha extendido a todo tipo de capas sociales y económicas.
Los costes se han incrementado para todos, y quienes más difícil lo tienen para afrontarlo son las pequeñas y medianas empresas, así como los autónomos, que «están asumiendo los costes pero no están pudiendo trasladar los efectos de la inflación a los clientes», reflexiona Garamendi. Por otro lado, destaca las dificultades que vive la industria, que a los problemas de suministro que ya existían se une un incremento de precios generalizado.
Pacto de rentas
Garamendi quiso destacar el sentido de estado que han demostrado las empresas y los sindicatos a pesar de las circunstancias. En los últimos dos años se han firmado quince acuerdos entre ambas partes. «Me gustaría esa unidad» en el ámbito político, dice el jefe de la patronal española. En estos momentos, trabajadores y empresas siguen trabajando para renovar el Acuerdo sobre Empleo y Negociación Colectiva, aunque paralizaron sus reuniones a la espera del anunciado Plan del Gobierno para combatir los efectos de la guerra.
«Hablaremos con discreción en la mesa», defiende el presidente de CEOE, pero rechaza ligar la subida de los salarios a la inflación, que el último mes alcanzó el 9,8%.