"Invertir en el futuro suena un poco como a predicción del mismo y eso es un asunto complicado", apuntan los gestores de Robeco Henk Grootveld y Jack Neele. Con todo, destacan, hoy por hoy hay determinados acontecimientos que ya podemos identificar y que darán forma a los tiempos que están por venir de alguna manera.
Uno de ellos es, por ejemplo, el cambio climático y los efectos que tendrá sobre la disponibilidad de alimentos y agua. O el envejecimiento de la población mundial y la creciente clase media en los países emergentes, así como el incremento de la riqueza en estas regiones. También la innovación tecnológica, el avance en la robótica, la automatización, la digitalización y la genética.
Todos estos desarrollos son las conocidas "megatendencias, temas actuales que tendrán un impacto de largo alcance en nuestra sociedad, economía, cultura y forma en la que vivimos y trabajamos, tanto ahora como en el futuro. Tendencias que ya son evidentes, que continuarán durante las próximas décadas, y determinarán el porvenir", detallan.
Gestoras e inversores acuden a estas tendencias a la caza de oportunidades en este entorno de bajas rentabilidades y escasas opciones de inversión. Pero, ¿cómo puede el inversor adelantarse al futuro gestionando el riesgo de forma adecuada?
El primer consejo de Grootveld es "no buscar ganadores, sino simplemente evitar a los perdedores". Y recuerda: "Estamos acostumbrados a ir por los primeros, pero en este caso es más sencillo hacer lo segundo, pues los perdedores del mañana son a menudo los monopolios de hoy. Empresas inflexibles o asustadas para cambiar, sobre todo cuando se trata de tecnología". Kodak o Nokia son muestra de ello.