El periodo estival, que acaba de echar a andar, es la estación del año en el que los inversores permanecen menos atentos a los mercados financieros. Las vacaciones de verano de analistas, gestores, banqueros, grandes inversores e inversores minoristas hacen que nuestra atención deje de estar puesta en las bolsas, generalmente. Pero ¿qué significa eso?, ¿se debe invertir en verano?, ¿es mejor permanecer alejado de las bolsas?
Julio, el cuarto mejor mes del año para estar invertido
Lo cierto es que, para hablar de inversiones y de verano, es necesario separar por meses el comportamiento histórico de los mercados. Y es que, las rentabilidades históricas difieren mucho entre junio, julio, agosto y también septiembre. Por eso, vamos a fijarnos primero en los datos para observar el comportamiento medio histórico y lo que ha ocurrido en los últimos años. Aunque, esto es solamente un análisis del pasado que puede que no sirva para interpretar el presente del actual verano.

Junio, generalmente, no es un buen mes para estar invertidos en los mercados financieros. Y es que, según los datos históricos, entre el periodo de 2006 a 2021, tanto el EuroStoxx, como el Ibex y el S&P 500 han registrado rentabilidades negativas en el mes que incia el verano. Sin embargo, este año no ha sido así y hemos visto subidas del 3,5% en el Ibex, del 3,9% en el S&P 500 y del 2,1% en el EuroStoxx.
Las medias históricas son mucho mejores en el mes de julio, de hecho, se corona como el cuarto mejor mes del año para estar invertidos. En el periodo del 2006 al 2021 los tres índices mencionados acumularon rentabilidades positivas que, en el caso del S&P 500 han superado el 3% de forma anualizada. Si se amplía más el abanico, de 1987 al 2018 se ve que los meses de julio, en más de un 61% de las veces han subido. Mientras que, para el mes de junio, solo el 36,7% de los meses de junio de ese periodo han sido positivos.
