La última versión de ChatGPT ha supuesto un hito en el uso popular de la inteligencia artificial (IA), pero pergeñar las posibles trayectorias en su evolución a partir de ahora será tan difícil como siempre. Jonathan Tseng, analista sénior del sector tecnológico en Fidelity International nos habla de todo ello en esta entrevista.
Comencemos por un temor muy extendido: ¿la IA viene a quedarse con nuestros empleos?
La IA es una gran temática, pero existen muchas concepciones erróneas en la prensa sobre qué es y qué no que generan alarmismo. Está la inteligencia general avanzada, el súmmum, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Dentro de eso, tenemos el aprendizaje automático y, después, el aprendizaje profundo, donde los ordenadores se comportan de forma semejante a los humanos usando redes neuronales. En el ámbito del aprendizaje profundo es donde están sucediendo cosas increíbles.
¿Hacia dónde nos dirigimos entonces?
Se está trabajando mucho y lo que es impresionante es que se está llegando a la conclusión de que los modelos más grandes generan mejores resultados. Cuando se piensa en sistemas complejos, normalmente si tú creas un modelo más grande tienes más “basura”, por así decirlo… más conexiones y menos resultados. Lo que se ha descubierto es que, en los grandes modelos de lenguaje, donde se ha pasado de los 1.500 millones de parámetros de GPT 2 a los más de 175.000 millones de GPT 3, Google, Facebook, Microsoft y otros han conseguido unos resultados increíbles.
¿Pero supone eso una ventaja para estas empresas frente a las demás?
Podemos dividir esta idea en dos. En primer lugar, tenemos avances en algoritmos relativos a las fórmulas y los enfoques y tenemos datos con los que hay que alimentar a “la bestia” para entrenar estos modelos. Muchos de los avances en algoritmos han sido de código fuente abierto (OpenAI es uno de los líderes aquí), y eso es algo inusual. Por lo tanto, todo el mundo puede acceder a las mismas fórmulas.
En segundo lugar, ¿tiene todo el mundo acceso a los mismos datos para entrenar estos modelos? Ahí es donde ser un operador consolidado produce una ventaja, tanto en lo que respecta a los datos para entrenar como a los recursos financieros para financiar el entrenamiento, porque entrenar estos modelos puede costar cientos de millones de dólares.
Pero eso no es realmente algo que nos vaya a llevar directamente a que la IA haga todas las tareas que los humanos preferimos no hacer.