La apertura de Faro Santander refuerza el atractivo cultural y turístico de Cantabria

El museo suma obras de grandes maestros y se integra en el nuevo eje cultural que aspira a atraer 500.000 visitas al año.

La apertura de Faro Santander refuerza el atractivo cultural y turístico de Cantabria

El museo suma obras de grandes maestros y se integra en el nuevo eje cultural que aspira a atraer 500.000 visitas al año.
Exterior de El Faro

Cantabria cerró 2025 como su mejor año turístico en lo que va de siglo, con dos millones de visitantes y más de seis millones de pernoctaciones, según destacó el consejero de Economía, Luis Ángel Agüeros, en el Foro Santander «Turismo cultural, impacto económico». El turismo cultural tiene un peso creciente: en 2024, más de 256.000 viajes a la región tuvieron como principal motivación la cultura, generando un gasto asociado de cerca de 120 millones de euros, según datos del Ministerio de Cultura.

En este contexto, Cantabria suma un nuevo activo a su oferta. La apertura de Faro Santander, el museo impulsado por la Fundación Banco Santander en su sede histórica del paseo de Pereda, amplía los atractivos culturales de la ciudad y refuerza su capacidad para atraer nuevos visitantes. El proyecto, inaugurado el pasado 7 de septiembre tras la transformación del edificio dirigida por el arquitecto David Chipperfield, se incorpora a una oferta cultural que gana peso como elemento de dinamización turística y económica.

Esa vocación de apertura a la ciudad y de atracción de nuevos públicos quedó reflejada el día de su inauguración en las palabras de Ana Botín: «El objetivo ha sido crear un museo moderno a la altura de los mejores del mundo, en el que personas de todas las edades puedan descubrir, intercambiar ideas y aprender. Un lugar abierto a visitantes de todo el mundo, pero, ante todo, una casa para esta comunidad, para los santanderinos y las santanderinas».

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Pero la dimensión económica del proyecto comenzó antes incluso de que Faro Santander abriera sus puertas. Durante los trabajos de transformación del histórico edificio del paseo de Pereda participaron 260 empresas y proveedores y se generaron alrededor de 700 puestos de trabajo directos en obra, movilizando actividad y recursos en Cantabria.

Con el museo ya abierto, ese impacto puede trasladarse también a su capacidad para atraer visitantes y generar actividad turística. La posibilidad de contemplar en un mismo espacio obras de Tiziano, el Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Tàpies, Frida Kahlo o Leonora Carrington, entre otros artistas, incorpora un nuevo motivo para visitar Santander y contribuye a ampliar una oferta cultural disponible durante todo el año.

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Faro Santander llega, además, en un momento de especial dinamismo cultural para la capital cántabra. Junto al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) y el futuro centro asociado al Museo Reina Sofía, que albergará el Archivo Lafuente, forma parte de un nuevo eje cultural con potencial para reforzar el posicionamiento de Santander como destino cultural y contribuir a reducir la estacionalidad turística.

Un estudio de la Universidad de Cantabria analiza precisamente el impacto turístico de este nuevo ecosistema cultural y estima que podría atraer a Santander al menos 500.000 visitantes anuales. Su relevancia va más allá del número de visitas: el turismo cultural genera actividad en ámbitos como el alojamiento, la hostelería, la gastronomía, el comercio y otros servicios. Según el informe, por cada euro de gasto directo vinculado al turismo cultural pueden movilizarse entre 1,5 y 2,5 euros adicionales en la economía local a través de sus efectos indirectos, ampliando así el impacto de la nueva oferta cultural sobre el conjunto de la ciudad.

El impacto de la cultura, además, va más allá del turismo. Su capacidad para atraer talento, inversión y actividad empresarial convierte a los grandes equipamientos culturales en activos que contribuyen a la competitividad, la proyección y el dinamismo de las ciudades. En ese contexto, Faro Santander se suma al proceso de transformación cultural que vive Santander y refuerza la capacidad de la ciudad para proyectarse más allá de sus fronteras. 

Un impacto que no termina en las puertas del museo: la cultura puede generar actividad económica, crear nuevas oportunidades y contribuir al desarrollo de Santander y Cantabria.