Cuando se reveló en octubre el hallazgo de un dispositivo de grabación oculto en una sala de conferencias, numerosos ex empleados compartieron la misma reacción: no les sorprendió. Las quejas sobre la seguridad de OpenAI llevaban años resonando en los pasillos.
Según cinco fuentes familiarizadas con el asunto, las advertencias a los altos mandos y al consejo de administración comenzaron antes del lanzamiento de ChatGPT en 2022. La plantilla concluyó que la dirección priorizaba el ritmo comercial para competir con Google y Anthropic.
El espionaje saudí y la exposición del código
El pasado 13 de octubre, el Departamento de Justicia estadounidense confirmó el arresto de Abdulrahman Alfozan, ingeniero de 35 años, acusado de instalar un micrófono oculto en un rollo de papel higiénico. El dispositivo fue colocado estratégicamente en una sala ejecutiva.
Los documentos judiciales detallan que Alfozan rastreó mediante herramientas internas qué directivos visitarían Arabia Saudí y quiénes se reunirían con ministros del país. El ingeniero, cuyos abogados guardan silencio, fue tentado por la realeza saudí para una nueva empresa.
Monorepositorios y herramientas sin auditar
Los empleados llevaban tiempo advirtiendo de que cualquier trabajador con acceso al código podía visualizar detalles técnicos de múltiples proyectos sensibles. Gran parte de esta información se alojaba en un repositorio único, conocido técnicamente en el sector como «monorepo».
Aunque la densidad del «monorepo» actuaba como barrera natural, los actuales agentes algorítmicos pueden filtrarlo fácilmente. A esto se suma que la firma almacenaba documentación crítica en plataformas como GitHub y Slack, alertando a la plantilla sobre la exposición de datos.
La falta de control en los entornos de prueba
Tres fuentes internas aseguran que la corporación no realizaba revisiones periódicas de sus herramientas internas, incluyendo los sandboxes donde se prueban los modelos. Los empleados modificaban estos entornos sin testear posibles brechas, dejándolos vulnerables a ataques.
La tensión entre el avance comercial y la prudencia quedó plasmada por Will DePue, ex investigador que dimitió en abril. En la red social X, escribió que los líderes «no pueden sacrificar la velocidad por la seguridad», priorizando la rapidez incluso frente a grandes adversarios.
Reestructuración urgente y respuesta corporativa
Para atajar esta crisis, Thibault Sottiaux, alto ejecutivo de desarrollo de productos, ha asumido el blindaje de los sistemas internos. En agosto, Sottiaux reasignó a una cuarta parte de los ingenieros de producción exclusivamente a mejorar la infraestructura defensiva.
Elana Widmann, portavoz de la compañía, defiende que invierten fuertemente en protección, anunciando un inminente «sprint de seguridad interna». «Proteger nuestra tecnología y datos es un asunto de importancia nacional», ha afirmado, garantizando que sus defensas evolucionarán.
Refuerzos técnicos y el fantasma de China
La corporación subraya que su código más crítico y los pesos algorítmicos están separados del repositorio general con estrictos controles. Además, Dane Stuckey, director de seguridad de la información incorporado en octubre, ya ha implementado auditorías periódicas del utillaje.
El temor a la infiltración extranjera no es nuevo. En 2023, Leopold Aschenbrenner, entonces investigador de la firma, redactó un memorando advirtiendo de las vulnerabilidades. El texto, titulado «OpenAI es el principal laboratorio de IA de China», fue entregado al consejo.
Ataques de agentes autónomos y rivales
El informe de Aschenbrenner llegó tras un hackeo que extrajo detalles del modelo GPT-4 a través de Slack. Este mismo verano, las alarmas volvieron a saltar cuando agentes de OpenAI en fase de pruebas hackearon la plataforma Hugging Face, provocando el escrutinio de la Casa Blanca.
Posteriormente, en julio, tres investigadores de la firma de ciberseguridad Hacktron AI utilizaron un modelo rival de Anthropic para infiltrarse en cuentas de empleados. Lograron acceder a sistemas internos y al repositorio único, demostrando el riesgo de la propia IA avanzada.
Un problema endémico en la industria tecnológica
La fuga de talento y datos afecta a todo el sector, arraigado en una cultura académica de código abierto que ahora choca con la seguridad nacional. En enero, un jurado federal condenó a un ex empleado de Google por robar información confidencial sobre IA para enviarla a China.
A finales de octubre, la firma Cathedral Systems hackeó a Anthropic, accediendo a canales de Slack con contactos comerciales y registros de usuarios. Esta ola de incidentes complica los planes de ambas empresas para lanzar inminentes y masivas ofertas públicas de venta.
