El salto adelante que dieron los líderes europeos en julio empuja a la Unión Europea a consolidarse. No obstante, el por qué de crear un instrumento financiero de 750.000 millones de euros en subvenciones y préstamos no es hacer una Unión más fuerte. La razón tiene que ver con los profundos estragos que ha causado la pandemia de covid-19 en la economía de todo el continente.
De ese modo, la Comisión Europea da continuidad a las medidas de estímulo que inició el Banco Central Europeo, en atención a las recomendaciones internacionales de prestar liquidez a las empresas y evitar la quiebra. En cualquier caso, la concepción general de los estímulos está a mucho distancia de ejecutarse y, sobre todo, se desconoce cómo será dicha ejecución.
Lo que se intuye es que los bancos jugarán un papel esencial, como ya lo han hecho durante estos meses por medio de moratorias hipotecarias y concesión de créditos avalados por el ICO. Esta última medida sirve de ejemplo a José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), para explicar cómo la colaboración público-privada da sus frutos incluso en circunstancias excepcionales.
Roldán hizo esta defensa de los bancos durante una jornada virtual en la que se debatía sobre la función de dicho sector en la difusión de las ayudas europeas. Durante estos meses se han firmado más de 800.000 operaciones para 590.000 empresas que han servido para «llevar alivio a las empresas», dice Roldán y «demuestran lo que somos capaces de lograr cuando aunamos esfuerzos».
En el mismo debate, Ana de la Cueva, secretaria de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, recalca el «papel importantísimo» que tiene el sistema bancario para que los recursos se utilicen «de la manera más eficiente posible». En esa línea, Roldán señala que la experiencia del sector es un aval para conseguir ese objetivo, como ya se ha hecho con los préstamos avalados por el ICO.