El drama que la pandemia ha puesto sobre la mesa afecta a numerosos aspectos de la supervivencia de una empresa. Sacrificar el posible crecimiento futuro a costa de las cuentas del presente: endeudarse para continuar con vida. Fue más visible en un primer momento, pero se trata de una tendencia que continuó durante el año pasado.
Así lo reflejan los últimos datos publicados por el Banco de España, que dejan ver cómo la deuda de las empresas y las familias se incrementó abruptamente en el segundo trimestre de 2020. Después, aunque los niveles de deuda se han mantenido elevados, se ha producido una moderación en el aumento de la deuda.
El Banco de España da cuenta de que la «deuda consolidada de las sociedades no financieras aumentó desde los 932 mil millones en septiembre de 2020 a los 954 mil millones en septiembre de 2021».
No obstante, la evolución en comparación con el PIB ha sido distinta. De ese modo, los últimos datos de deuda representan el 81,1% del PIB, mientras que los de un año antes alcanzan el 81,3% y, los de 2019, caen al 73,1%. En este punto, cabe tener en cuenta que el PIB ha sufrido variaciones considerables en los últimos tiempos. Por ejemplo, la economía en el tercer trimestre de 2021 creció con respecto a la del mismo trimestre de 2020, por eso la ratio de deuda frente al PIB se reduce aunque la deuda en términos absolutos aumente, tal y como se puede observar en el gráfico que acompaña esta información.
A todo esto, que equivale a la deuda financiera de las empresas, tendría sentido sumar la deuda que tienen las empresas con otras compañías. Así, sumando la llamada deuda interempresarial, la deuda total alcanzaría el 104,8% del PIB en septiembre de 2021, frente al 104% de septiembre de 2020 y al 94,2% del mismo mes de 2019.
