Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la aportación de la industria turística en esta última década ha sido el principal segmento que ha mantenido la economía española a flote durante la recesión económica y la posterior recuperación.
El indicador Cuenta Satélite de Turismo del INE muestra que desde 2010 la evolución real del sector turístico español ha sido mejor que la del conjunto de la economía del país. De este modo, «el peso del Producto Interior Bruto (PIB) asociado al turismo, medido a través de la demanda final turística, alcanzó los 125.529 millones de euros en el año 2016», lo que supone un 11,2% de la economía española.
Más recientemente, la organización sectorial Exceltur ha cuantificado en 60.300 millones de euros la aportación del turismo al PIB en 2017, lo que implica que ha aumentado en tres décimas su peso sobre la economía española, hasta el 11,5%, gracias a un incremento de su contribución de un 4,4% interanual.
Este efecto del turismo también repercute en la creación de empleo, que tiene en la hostelería y las actividades derivadas uno de sus principales puntales. Según Exceltur, el año pasado se crearon 77.501 nuevos puestos de trabajo, en un fenómeno motivado por el aumento de la demanda, que lleva a su vez aparejado un incremento de la temporalidad y la estacionalidad.
También hay que tener en cuenta que los buenos datos del turismo español, expresado en el nuevo récord de casi 82 millones de visitantes extranjeros rebasado el año pasado, se producen a pesar de la recuperación de destinos similares, como Turquía, Egipto o Túnez, que perdieron 15 millones de turistas en 2016, pero consiguieron atraer 8,5 millones de viajeros desde el pasado verano.