Cuando la pandemia parecía quedar atrás y solo quedaban delante ciertas dudas por el alza de los precios, la guerra en Ucrania se llevó por delante todo el optimismo. Precisamente, el consumo y los precios han sido las primeras víctimas, pero ese efecto tendrá consecuencias sobre la evolución económica general.
Como ya ha calculado la OCDE, el crecimiento en las grandes economías se ralentiza. A la vez, se observa una tendencia particular en el caso de la demanda de vivienda que, no obstante, se verá afectada tarde o temprano, al igual que sucederá con las hipotecas.
Por el momento, el Banco de España ya ha observado que los préstamos han modificado sus condiciones durante el primer trimestre. Mejor dicho, los bancos endurecieron los criterios de concesión de dichos préstamos, en particular en lo que concierne a las empresas.
El organismo supervisor advierte de que el contexto está dominado por la mayor preocupación de las entidades. La crisis energética y la guerra de Ucrania han hecho que la banca europea quiera protegerse un poco más frente a posibles adversidades.
Sin embargo, la demanda de préstamos ha seguido en aumento. De hecho, este empeoramiento de las condiciones no ha llegado aún a la financiación a los hogares. Es de esperar que se produzca una contracción de la oferta, de mayor intensidad en la financiación a empresas, dice el Banco de España.