El presidente Vladimir Putin afirmó que estaría dispuesto a mantener los recortes acordados con la OPEP durante la última reunión de diciembre, e incluso extender los mismos más allá del mes de junio. Estas declaraciones disiparon muchas de las dudas de los inversores.
Rusia se siente cómoda con los actuales precios del petróleo, que subieron a un máximo de cuatro meses por encima de los 70 dólares por barril. Aunque también afirmó que no apoyará un aumento «incontrolable» en los precios del crudo, ya que podría dañar las otras industrias de su país.
Rusia, uno de los principales protagonistas del acuerdo entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios, ha adoptado una postura de esperar y ver cómo evolucionan las perspectivas económicas. La situación política en Venezuela, Libia e Irán tendrá que ser considerada antes de que se tome una decisión. Arabia Saudita, que ha reducido la producción más de lo acordado, no planea profundizar sus restricciones ya que la demanda continua «saludable».
Las sanciones de los Estados Unidos han eliminado un volumen significativo de las exportaciones de petróleo de Venezuela e Irán, lo que ha ayudado a elevar el precio del Brent en más de un 30% este año. Mientras tanto, la producción de Libia se vio interrumpida durante esta semana por las disputas militares.
El presidente ruso también destacó la posibilidad de que cualquiera de esos países podría convertirse en una influencia bajista sobre los precios. Si los Estados Unidos incautaran el crudo venezolano y lo vendieran en el mercado global o decidieran aflojar las sanciones contra Irán para fomentar un compromiso político, los inventarios podrían comenzar a aumentar nuevamente. La situación en Libia también podría normalizarse, permitiendo que el país aumente las exportaciones.