La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) ha evolucionado de ser un simple requisito administrativo a convertirse en un importante filtro económico para los conductores en España. Con un parque automovilístico que supera los 14,5 años de antigüedad media y un aumento en los costes de reparación, muchos propietarios deben decidir entre invertir en sus vehículos o retirarlos.
El contexto de presión inflacionaria sobre los recambios y mayores exigencias normativas han consolidado a la ITV como un punto de inflexión en la vida útil de los coches. Esta situación ha llevado a que dos de cada diez vehículos no superen la inspección, y tres de cada diez ni siquiera se presenten. Además, más de tres millones de automóviles circulan con la inspección caducada.
De inspección a decisión financiera
A las averías relacionadas con sistemas de emisiones, frenos o electrónica pueden exigir reparaciones que superen los 1.000 euros. En vehículos de más de una década, este coste se aproxima o supera su valor de mercado, generando una presión económica significativa para los conductores. Esto redefine la función de la ITV, que ahora también mide la capacidad económica para mantener un coche en circulación.
El consejero delegado de Recomotor, Jan Amat, declara que la ITV se ha transformado en una decisión económica: «En muchos casos, el coste del recambio nuevo lo hace inviable». Este fenómeno plantea el desafío de cómo mantener el parque automovilístico dentro de los estándares económicos exigidos.
Recambios reutilizados cambian el enfoque
El uso de recambios reutilizados es una alternativa que puede reducir los costes de reparación hasta en un 60%. Amat explica que cuando se ofrece una opción con garantía y a un coste razonable, muchos vehículos pueden continuar circulando durante años. Esta práctica no solo ahorra dinero, sino que también se alinea con las políticas europeas de economía circular, que buscan prolongar la vida de los productos y reducir residuos.
Los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) han registrado un aumento en el número de vehículos que se entregan para baja definitiva tras prever no superar la ITV. Esto indica un cambio en el papel de la ITV, que ahora actúa como un mecanismo de selección económica del parque automovilístico, según apunta Amat.
