La pérdida de datos lidera los riesgos para varios directivos en España

El 92% de los directivos en España considera la pérdida de datos su mayor amenaza.

La pérdida de datos se ha consolidado como el principal riesgo para los administradores y directivos españoles en 2026, según la encuesta Global Directors and Officers 2026, realizada por Willis, una empresa de WTW. Esta tendencia ha sido reconocida por el 92% de los encuestados, superando otras preocupaciones como la salud y la seguridad (90%) y los ciberataques (87%).

Ulysses Grundey, director de D&O y Riesgo Reputacional en WTW España, señaló que existe un desajuste entre los riesgos conocidos y la atención que los consejos de administración les dedican. Grundey explicó que «los riesgos son conocidos, pero no siempre se gestionan con la profundidad necesaria», lo que genera un aumento en los siniestros de responsabilidad.

El riesgo del burnout y la inteligencia artificial

El informe también destaca que, en el ámbito laboral en España, el burnout lidera los riesgos con un 48%, superando la salud mental, que es el principal riesgo a nivel global. Además, el estudio muestra cómo la inteligencia artificial representa un nuevo desafío para la gobernanza corporativa, con el 55% de los directivos preocupados por fraudes y la ingeniería social potenciados por esta tecnología.

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En su agenda, los consejos directivos aún priorizan la estrategia corporativa (62%) y el seguimiento financiero (49%), a pesar de la creciente amenaza que representa la inteligencia artificial, a la que apenas se dedica el 5% del tiempo.

Comparación global de riesgos

A nivel mundial, los riesgos presentan variaciones: mientras que en Europa y el Pacífico domina la salud y la seguridad, en zonas como Gran Bretaña y América del Norte, los ciberataques son priorizados con un 83%. En el caso de Asia y Latinoamérica, la pérdida de datos ocupa el primer lugar.

Finalmente, el estudio indica que las empresas españolas son menos propensas que la media global a proporcionar indemnizaciones completas a sus directivos, lo que genera dudas sobre si los límites de sus pólizas D&O serán suficientes en escenarios de siniestros cada vez más complejos.

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