Este mes de marzo las gestoras de fondos han subido el primer escalón de la regulación que la Unión Europea está elaborando sobre la Inversión Socialmente Responsable (ISR). Si bien en los próximos meses se irá desplegando una hoja de ruta que marque un nuevo camino, el primer paso en firme ya se ha producido. Este mes las gestoras tienen que hacer pública su estrategia de inversión bajo los criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo (ASG). En el documento desvelan si consideran o no los riesgos de sostenibilidad en el proceso de inversión y cómo lo hacen. “Este documento requiere un gran esfuerzo para las gestoras en muy poco tiempo”, asegura Susana Peñarrubia, responsable de integración de ASG de DWS. Además, este documento no estará fijo, sino que irá actualizándose según las exigencias de Bruselas.
De manera inminente, las gestoras de fondos europeas van a tener que hacer públicas sus políticas de integración de los riesgos de sostenibilidad en los procesos de inversión y divulgar información sobre cómo están clasificados sus respectivos fondos en función del grado de involucración de la ASG en los productos. “Efectivamente, nuestros expertos en la materia señalan que la regulación va a avanzar en estos dos frentes: a nivel de entidad y a nivel de producto”, señala Sophie del Campo, directora general de Natixis IM para Iberia, Latam y US Offshore.
El reglamento de divulgación, que es la primera piedra del edificio regulatorio, lo que hace es “decirte cómo vas a tener que contar lo que haces”, comenta Marisa Aguilar, directora general para España y Portugal de Allianz GI. “A lo que obliga es a que digas cómo introduces los riesgos de sostenibilidad a nivel corporativo en tus procesos de inversión, te obliga a tener una política en la adopción de los riesgos de sostenibilidad en los procesos de inversión, te obliga a tener en cuenta los principales impactos adversos en el ejercicio de tu actividad como gestora de activos en una serie de indicadores climáticos y sociales y, por último, te obliga a tener una política de remuneración de tus equipos directivos para que esté alineada con esta adopción”, explica Aguilar. A nivel producto este documento de divulgación también influye en lo que se debe contar sobre ellos precontractualmente. “En definitiva, tendremos que contar por qué y cómo se integran o por qué no se integran en cada uno de los productos”.
La regulación solo acaba de empezar
Si bien este es el primer paso, no es el único. Todo ello se enmarca en el plan de la Unión Europea para añadir transparencia y control sobre la inversión sostenible. Un plan que afectará tanto a las gestoras, como a las compañías cotizadas. Por tanto, es necesario entenderlo como un nuevo marco dentro de la inversión porque desde la Comisión Europea se exigirá realizar un análisis sostenible y añadirlo al análisis financiero. Por ello, las empresas tendrán que informar sobre su impacto climático, social y prácticas internas y las gestoras también tendrán que dar más transparencia a sus decisiones de inversión y a la integración de la sostenibilidad.
