Pese a que la apuesta por la inversión en base a criterios de sostenibilidad comienza a calar hondo en los mercados, lo cierto es que parece que todavía hay tareas pendientes en este sentido.
El informe, que consta de 273 páginas y está basado en datos y opiniones de una serie de entidades del sector bancario y otras partes interesadas y que vio la luz el pasado viernes, afirma que los responsables políticos deberían tomar más medidas para cumplir con esos criterios sostenibles.
En el paper se pone de manifiesto que los bancos no tiene una definición común de los riesgos ASG, y que la mayoría de los prestamistas aún no han establecido la forma en que los diferentes riesgos ASG influyen en el riesgo financiero, y sólo unos pocos tienen una estrategia de riesgo.