Apple ha realizado uno de los anuncios más esperados del año con la puesta de largo de Apple TV, su servicio de vídeo bajo demanda (como Netflix o HBO). No obstante, el gigante de Cupertino ha ido más allá y ha explicado que su nuevo producto no será solo una aplicación de streaming sino también un agregador de contenidos de otras plataformas.
El Teatro Steve Jobs fue el escenario de un evento que congregó tanto a directivos de la compañía de la manzana como estrellas de la industria del celuloide como Steven Spielberg, Jason Momoa, Oprah Winfrey o Jennifer Anniston.
Apple ha anunciado que solo en producciones propias, tanto películas como series, tiene planeado invertir 1.300 millones de dólares para hacer frente a los gigantes establecidos en el sector como Netflix y HBO, pero también a los que están por venir, como Disney, que también ha apostado muy fuerte en este campo.
En el campo de la producción propia, Apple TV apunta al modelo de negocio de las actuales empresas de vídeo bajo demanda. Una aplicación donde ver sus producciones propias en exclusivas y otras series y películas que consigan introducir mediante acuerdos más o menos puntuales.
No obstante, es en la función de agregador de otros canales y plataformas donde Apple TV se diferencia. Apuesta por reunir otros canales (e incluso otras plataformas similares) dentro de su propio servicio e un intento por convertirse en la interfaz con la que los usuarios acceden a su televisión. Algo revolucionario, pero complejo sobre todo en cuanto a la resistencia que puedan hacer el resto de competidores impidiendo ser incluidos.