Mads Koefoed, jefe de estrategia macroeconómica de la firma, destaca que "no todo son malas noticias". La economía, indica, ha hecho muchos esfuerzos desde que comenzó la crisis, consiguiendo crecer por encima de la media de la Zona Euro. Aunque, reconoce, aún que mucho camino por recorrer. Y es que, mientras el PIB ha avanzado un 6,1% desde mínimos, la producción económico aún está un 3,8% por debajo del máximo previo a la recesión.
Con todo, recuerda, "un euro más débil, unos bajos precios del petróleo y el menor poder adquisitivo de las economías domésticas, han ayudado a las compañías españolas a vender más productos a los extranjeros. De hecho, las exportaciones han crecido un 21,1% desde los máximos pre-crisis, ajustados por la inflación, mientras que las importaciones han caído un 12,1%. Como resultados, el déficit comercial se ha estrechado a menos de un cuarto de su nivel de 2007-2008".
El sector externo, continúa, es sólo uno de los pilares en los que se asientan las mejoras que observa la entidad en la economía española, pues hay factores domésticos que también han impulsado cambios. Por ello, creen que el país "seguirá liderando el crecimiento en Europa".
Sus previsiones apuntan a un incremento del PIB del 2,8% este 2016 y del 2,5% en 2017, frente al 3,2% de 2015. "La tasa de paro continuará cayendo y estamos seguros que romperá a la baja la barrera del 20%. Probablemente veamos a la tasa de desempleo por debajo del 19% el próximo año", afirma. Ahora bien, para ello "debemos esperar a ver qué pasa en las próximas elecciones del 26 de junio".
En su opinión, la incertidumbre política ya ha impactado en la Bolsa española, "a pesar de que ciertas métricas de valoración que sugiere que está bastante barata". En concreto, el Ibex acumula pérdidas superiores al 4,5% en lo que va de ejercicio, entre uno y dos puntos porcentuales más que el Cac 40 francés o el Dax alemán, aunque mucho mejor que el índice italiano (cae cerca de un 15%), penalizado especialmente por su sector bancario.