Los primeros datos positivos en el sector inmobiliario no significan que la recuperación para el sector haya llegado. Por primera vez en tres años la venta de viviendas ha registrado subidas, la caída de precios se va moderando y la concesión de financiación ha tocado suelo; pero los expertos esperan que la recuperación será lenta y moderada; y no volverán los niveles del boom, antes de la crisis económica, según se desprende de un informe elaborado por KPMG a partir de más de 200 encuestas a 200 dirigentes del sector.
Javier López Torres, responsable de Real Estate de KPMG, explica que el peso del sector constructor e inmobiliario en la economía irá avanzando, pero no se volverá a los máximos registrados en la época del boom. Cuatro de cada cinco encuestados esperan que el sector se recupere antes de dos años. Y aunque señalan que el peso de la construcción en el PIB se incremente en los próximos cinco años, no prevén una vuelta a las cifras en 2007.La mayoría de los expertos considera que el modelo de negocio en el sector debe transformarse, para alcanzar un modelo sostenible basado en la creación de valor alineando capital, financiación y gestión.
La gran mayoría cree que la recuperación, entendiéndola como unas condiciones normales en factores que importantes que influyen en el sector no se producirá hasta finales de 2016. Para los expertos la demanda y la financiación, tanto a empresas como compradores, tardará más de año en recuperarse. En cuanto a la absorción del stock consideran que la sobreoferta no desaparecerá hasta dentro de dos años.
"2015 ofrece la oportunidad de construir los cimientos sólidos de un nuevo modelo en el sector inmobiliario que garantice su desarrollo paulatino en los próximos años", señala Javier López Torres, socio responsable de Real Estate de KPMG en España.
En este entorno de recuperación, el 83% de los directivos señala que existen oportunidades para los fondos y los sponsors (socios industriales) de crear alianzas (joint ventures) para invertir conjuntamente en la compra de suelo y, posteriormente, financiar la promoción a través de entidades financieras que permitan el desarrollo de productos que atiendan una demanda real.