Según Tecnocom, los consumidores están adoptando de forma rápida las nuevas tecnologías, lo que a su vez genera un cambio en los modelos de relación cliente-proveedor y modelos de trabajo. Estos usuarios se han convertido en los líderes tecnológicos, en jueces muy severos que demandan y exigen cómo deben comportarse las empresas, en definitiva, son ellos los que están definiendo el modelo de interacción con sus proveedores.
El sector financiero no es ajeno a este cambio digital que se está produciendo, además, en una situación económica compleja donde los tipos de interés están prácticamente a cero, un alza de las comisiones, una redistribución de los activos y pasivos a nivel mundial. Esta situación ha obligado a las Entidades Financieras a tomar medidas normativo-regulatorias y supervisoras muy exigentes y costosas pero que sin duda han sido necesarias para recuperar la credibilidad y confianza en el sistema.
Cabe destacar la aparición de nuevos actores, muy cercanos a las nuevas tecnologías, que actúan en lo que se conoce como Shadow Banking o banca en la sombra, quienes están aprovechando la presencia digital de los consumidores para captarlos, entrando en negocios de nicho: medios de pago, servicios de transferencias, etc.
Para ayudar a las entidades financieras a transformarse en este entorno digital hay varios factores a tener en cuenta:
- La digitalización, poder convertir nuestros procesos, nuestra organización o reconvertirlos para poder funcionar de una manera virtual, digital y automatizada.
- El concepto de onminacanalidad y estar presente en todos los canales.
- Modelo relacional, la forma de conocer y relacionarnos con nuestros clientes.
Una Entidad tiene que ser capaz de incorporar a su forma de vida, a su forma de trabajo y a su forma de operar estos tres factores que son fundamentales en el nuevo panorama que se les presenta. Ya que la combinación de servicios financieros y nuevas tecnologías está provocando un cambio de rumbo irreversible en el sector.