No ha sido una jornada fácil para los inversores. Ni mucho menos. A pesar de que todas las esperanzas estaban puestas en una apertura alcista a la espera del discurso de Janet Yellen, a medida que se iban conociendo los planes del Gobierno de Tsipras, los bonos y acciones del país heleno se hundían en un pozo sin fondo.
El temor a una mayor inestabilidad política en la eurozona ha provocado una ola de ventas en la deuda griega que ha disparado el rendimiento del bono heleno a 3 años 183 puntos básicos hasta el 16,03%. La rentabilidad del bono a 10 años sube otros 80 puntos básicos hasta el 10,69% y el plazo a 5 años sube a un máximo histórico del 13,11%.
En Europa, el Ibex 35 también ha vivido una jornada de tormentosa volatilidad. A pesar de tocar los 10.600 puntos al inicio de la sesión, finalmente se daba la vuelta para despedir la jornada en 1.436 puntos tras caer un 1,36%. Los peor parados han sido los bancos, con retrocesos superiores al 4,5% para Sabadell, al 3,8% para Popular o al 3,71% para BBVA. Las pérdidas también rondaron el 3% en la cotización de Bankia, Caixabank y Santander.
La situación de la deuda helena también se repetía con el bono español. En el plazo a 10 años supera ya el 1,43%, con la prima de riesgo en 108 puntos básicos, por encima de los 100 en los que despidió la sesión de ayer. Aún así, el ‘efecto contagio’ no es, ni mucho menos, similar al vivido en los momentos más duros de la crisis. De hecho, los niveles actuales del mercado de deuda han facilitado financiación del Tesoro español a costes mínimos, especialmente en los plazos más cortos.
Aún así, desde JP Morgan AM explican que "la incertidumbre política seguirá suponiendo un obstáculo para los mercados europeos a pesar de los indicios que apuntan a la mejora de la situación económica". Recuredan a los inversores que a pesar de que el crecimiento europeo podría sorprender al alza a cuenta de la depreciación del euro, la caída de los costes de la energía y los asequibles costes de financiación para hogares y empresas, no hay que descartar la posibilidad de que "las tensiones políticas en el conjunto de la eurozona se traduzcan en volatilidad en los próximos meses".