La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha estrenado en una reunión de tipos del BCE y lo ha hecho con cautela. Pese a pedir que no la comparen con sus antecesores, ha seguido la misma hoja de ruta que Draghi. No ha habido ningún cambio en la política monetaria, tal y como todo el mundo descontaba. Esto es, los tipos siguen en el 0%, la tasa en el -0,5% para quienes depositen en el organismo sus fondos y el ritmo de compras de bonos en 20.000 millones de euros al mes.
Crecimiento débil pero estabilizado
Según la nueva presidenta del BCE, los datos recibidos desde la última reunión del Consejo de Gobierno a finales de octubre «apuntan a presiones inflacionarias continuas y una dinámica de crecimiento débil de la zona del euro, aunque hay algunos signos iniciales de estabilización en la desaceleración del crecimiento y de un leve aumento de la inflación subyacente en línea con las expectativas anteriores», señala Lagarde. En definitiva, el BCE destaca que el continuo crecimiento del empleo y el aumento de los salarios continúan apuntalando la resistencia de la economía de la zona del euro.
Lagarde ha defendido el paquete de medidas acordado en septiembre por la entidad como esencial para garantizar unas condiciones financieras favorables en la Eurozona y ha dejado claro que será la evolución de la inflación y el impacto de las medidas del organismo en la economía las que marquen la pauta de la futura política económica. De momento -según insiste- es necesario que esa política sea acomodaticia por un periodo prolongado de tiempo.
Previsiones macro