El INSTITUTO SANTALUCÍA, órgano de reflexión y debate del GRUPO SANTALUCÍA ha publicado la actualización de su Guía Temática para Mujeres Trabajadoras. La Guía proporciona información esencial acerca del sistema de pensiones y la jubilación en España, incluyendo las últimas reformas y su impacto en la vida laboral de las mujeres. Asimismo, el documento hace hincapié en cómo la brecha salarial, el desempleo, las interrupciones del trabajo debido al embarazo y el tipo de contrato laboral pueden afectar a las pensiones de las mujeres, y ofrece orientación sobre cómo afrontar estos temas relevantes.
“Esta Guía es una herramienta clave para que las mujeres puedan tomar decisiones informadas sobre su futuro financiero; decisiones respaldadas por un conocimiento y comprensión adecuados, y teniendo en cuenta las dificultades a las que se enfrentan hoy en día”, explica José Manuel Jiménez, Director del INSTITUTO SANTALUCÍA.
Las dificultades en el mercado laboral y en la remuneración de las mujeres limita su capacidad para acumular una pensión adecuada para la jubilación. Según datos del año 2022, recogidos en la Guía del INSTITUTO SANTALUCÍA, 53 de cada 100
mujeres ocupadas en España tienen estudios superiores, frente a los 41 de cada 100 hombres. Este mayor índice de nivel educativo en las mujeres contrasta con una tasa de actividad que ya desde el año anterior se mantiene 10 puntos por debajo de la de los hombres: el 54% frente al 64%.
Además, en nuestro país, las mujeres ocupan casi la mitad de los empleos – el 46,34% del total de ocupados de ambos géneros -. No obstante, el 57,7% de las mujeres que trabajan desempeñan ocupaciones básicas como personal de limpieza, camareras o barrenderas, lo que implica salarios inferiores y menos estables; mientras que los hombres con este tipo de empleo son el 31,2%.
En este sentido, en el documento se indica que, según la última Encuesta de Población Activa (EPA) en nuestro país, 2022 cerró con el 14,61% de las mujeres en paro, frente al 11,32% en el caso de los hombres y que 22 de cada 100 mujeres ocupadas tenían contrato parcial frente a 7 de cada 100 hombres.