España sigue siendo, empresarialmente hablando, un universo de pymes. Pequeñas y medianas compañías en un 99,83% de nuestro tejido corporativo, aunque si descontamos las empresas que tienen más de 50 trabajadores, la cifra roza el 99% del total de sociedades que existen en nuestro país.
Partimos por tanto de que 9 de cada 10 empresas que desarrollan su actividad en España son pymes pequeñas y micropymes. Y ese es el entorno en el que se está cebando la crisis en un clima de recuperación económica y social, aunque todavía moderado, tras la crisis pandémica desatada por la Covid-19. Tanto es así que en su último informe Cepyme, la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa, alerta sobre la situación con cifras en la mano.
La patronal de las pymes pone de manifiesto que se está produciendo una desaceleración en el ritmo de creación de empresas y que viene ocurriendo en el menor crecimiento que se observa desde abril. En datos mensuales incluso, en julio, se ha producido un retroceso. Estas cifras ponen de manifiesto dos cuestiones importantes: que mientras el PIB sigue subiendo, el ritmo de alta de empresas en la Seguridad Social no avanza al mismo nivel y además que esta situación se puede agravar tras el verano por la prolongación de los efectos de la pandemia.
En concreto, en los siete primeros meses del año solo se ha recuperado el 60% del tejido empresarial previo a la pandemia en datos desestacionalizados. Es decir, en una comparativa igual en cada mes. Un periodo, si se compara con los datos de 2019 y eliminando un inusual 2020, en el que se ha producido una pérdida neta de 44.640 empresas.
De hecho, solo los sectores de construcción y agricultura han recuperado los niveles de empresas que conocíamos antes de la crisis. Lejos quedan todavía la industria, con casi 3.400 destruidas en lo que llevamos de año, y sobre todo el sector más relevante en nuestro tejido productivo, los servicios. Ahí se concentra nada menos que el 99,3% de la destrucción en lo que llevamos de año, superando con creces las 44.300. Hostelería, comercio, distribución comercial, transporte y almacenamiento son las grandes damnificadas.