La economía del gigante asiático crece al 2% y no al 6,8% como nos dice la cifra oficial del Gobierno chino. Así de claro lo explica Christopher Balding, profesor de la Universidad de Pekín, en una presentación organizada por Carax Alphavalue. Balding desconfía también del supuesto cambio de modelo productivo chino desde una economía manufacturera y consumidora de materias primas a una economía de servicios.
Entre los datos que, según Balding, demuestran la menor actividad real estarían los ingresos por pernoctaciones hoteleras cuyo crecimiento interanual es del 0,7% o, el tráfico de pasajeros en todos los medios de transporte que crece a un ritmo del 0,79%. Lejos de preocuparle el efecto de la depreciación del yuan, a Balding le preocupan los elevados niveles de morosidad bancaria que cifra en el 10% frente al 2% oficial, o las malas prácticas en el sistema financiero por la inexistencia de controles de capital. En enero los bancos chinos concedieron una suma récord de créditos al extender préstamos por valor de 2,52 billones de yuanes, cuatro veces más que en diciembre.
El problema que encuentra Balding es la calidad de esos créditos y para muestra la evolución de los préstamos de dudoso cobro en septiembre de 2015. En tasa interanual el gráfico que presenta Balding muestra un crecimiento del 54%.
Las propias autoridades chinas reconocen que en diciembre los préstamos morosos han repuntado a su nivel más alto desde junio de 2006, según informa Bloomberg.