Hace un par de días fue el Día del Libro, esa fecha en la que recordamos que leer nos salva un poco del caos diario. Un día perfecto para abrazar un nuevo ejemplar y hacerlo parte de nuestra biblioteca personal. Pero, ¿y si el libro que quieres no está en ninguna parte?
Hay libros que no aparecen en las estanterías de ninguna librería, ni siquiera en las digitales. Libros que viste en TikTok pero aún no se han traducido. Clásicos que leíste hace años y ahora están descatalogados. O autores latinoamericanos que publican en su país pero no llegan aquí. Te suena. ¿A qué si?
Y aún así se despierta en nosotros un instinto natural: el instinto del coleccionista literario, del arqueólogo cultural. Por eso, si te gustan los libros difíciles de encontrar, aquí tienes algunos que han triunfado lejos de nuestras fronteras, y que probablemente no te cruzarías en una librería cualquiera:
- ¿Te gusta el fútbol y la cultura pop? Pasión por el fútbol, de Dibu Martínez, mezcla biografía con algo de autoayuda futbolera.
- ¿Te va la ciencia del cuerpo? Milagro Metabólico, del doctor Carlos Jaramillo, ha sido un fenómeno en Colombia.
- ¿Tienes alma de tiktoker incomprendido? La Teoría de Kim, del chileno Jay Sandoval, mezcla humor con filosofía exprés.
- ¿Prefieres leer en inglés? ¿Buscas esa edición en lenguaje original, o por el contrario, no encuentras traducción? Tienes desde The Screaming Goat, el típico regalo absurdo con sonido, hasta Wine Food, una joyita para sibaritas con ganas de maridar cada copa con un plato (y un capítulo).
Ser un letraherido es una verdadera profesión de riesgo, un hobby de temerarios, locos y aquellos sin miedo a la muerte. Leer se vuelve una auténtica cefalea cuando nos enamoramos de una obra y, tras una peregrinación por librerías, volvemos a casa con las manos vacías. Una «cefanolea», si se quiere: frustración y abstinencia lectora.
Vivimos en un país donde se publica muchísimo, sí, pero también con un mercado editorial muy centrado en lo que se traduce rápido, se vende fácil o viene de una gran editorial. Si quieres leer más allá de los circuitos tradicionales, a veces tienes que hacer de detective, rastrear foros, seguir pistas por redes sociales, pedir recomendaciones a lectores de otros países… o dejarte llevar por algoritmos que a veces aciertan y a veces no tanto.
