El próximo domingo 26 de mayo se celebran elecciones al Parlamento Europeo. Unos comicios que son transcendentales para la economía europea, pues en esta cámara se aprueban una serie de legislaciones que afectan a las empresas del Viejo Continente y al conjunto de la economía.
Aunque son unos comicios que no han tenido demasiada repercusión en los medios, albergan riesgos importantes. Según las últimas encuestas los partidos antisistema y los euroescépticos han ganado fuerza y formarán una oposición más fuerte en detrimento de los partidos proeuropeos más tradicionales.
Desde Scope Ratings esperan que surja un parlamento fragmentado. Según las últimas encuestas, se espera que los dos partidos más grandes -el Partido Popular Europeo de centro-derecha y los Socialistas de centro-izquierda- obtengan menos del 50% de los votos entre ellos por primera vez desde que el Parlamento fue elegido directamente en 1979, lo que refleja una tendencia presente en varios procesos electorales nacionales de Europa.
«Los partidos tradicionales pro-europeos deberían tener todavía suficientes escaños para formar una coalición mayoritaria y seguir impulsando la agenda de integración de la UE», dice Alvise Lennkh, analista de Scope.
El mayor riesgo de estas elecciones es que los partidos antisistema y euroescépticos se hagan con el control del Parlamento, lo que haría tambalear la economía europea. Cabe recordar que es esta cámara la que elige al presidente del Consejo Europeo, al presidente del BCE y al presidente de la Comisión Europea.