Carlos Torres tiene un pie fuera del banco.
La falta de autocrítica, los errores estratégicos de la política de comunicación, su comportamiento desafiante en la conferencia de prensa y las duras críticas de los medios internacionales, como el Financial Times, han terminado por minar su credibilidad como presidente.
Los accionistas institucionales del banco podrían dar su figura como amortizada y tratan ahora de salvar la imagen de solvencia del banco.

Para iniciar una nueva etapa, los fondos buscan un perfil de consenso, más moderado y técnico, que sea capaz de reconstruir la reputación de la entidad.
El ex gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, cobra fuerza para asumir la presidencia del banco. Un perfil que seduce a los institucionales, al sector bancario y a los poderes públicos por su trayectoria técnica y solvente.
