Desde Mercer consideran que ahora es el momento de que las Comisiones de Control revisen sus carteras de inversión, sin precipitarse, pero con premura, para comenzar a construir carteras más robustas que incorporen activos de renta fija de crecimiento, investment grade y high yield. La ventana de oportunidad puede ser breve por lo que el segundo trimestre se presenta como el momento más adecuado para adoptar una decisión e implementar los reajustes que permitan capturar los rendimientos.
Esta fue una de las conclusiones del desayuno de trabajo virtual en el que los expertos de Mercer Investments compartieron su visión del estado actual de los mercados. El evento reunió a algunos de los principales fondos de pensiones de empleo para compartir con ellos la visión de Mercer en la gestión de la creciente complejidad y volatilidad que está provocando esta crisis sanitaria.
Los mercados financieros están experimentando correcciones importantes y las medidas de mitigación llevadas a cabo por Bancos Centrales y Gobiernos no han conseguido estabilizarlos hasta la fecha. En este contexto se hace más necesario que nunca diseñar una cartera bien diversificada que incluya activos refugio y sobre-pondere activos de mayor riesgo, a través de la renta fija en lugar de la renta variable, para poder aprovechar la ventana de oportunidad ahora que ofrecen unos tipos de interés más atractivos.
En su revisión anual a finales del año pasado, Mercer Investments ya advirtió la necesidad de adoptar un planteamiento defensivo para un entorno de fin de ciclo. Ahora los especialistas ven una oportunidad para aumentar, con precaución, las asignaciones a algunos activos de mayor riesgo. La actual relación entre riesgo y rentabilidad en la renta fija de crédito, tanto investment grade como high yield es mejor que en la renta variable y, por lo tanto, Mercer recomienda un reajuste de cartera con sobre-ponderación de estos activos. El motivo de esta recomendación es que los diferenciales de crédito de grado de inversión se han ampliado desde los 90 puntos básicos a principios de año hasta los 330 puntos básicos de ahora; lo mismo ha sucedido con los diferenciales de global high yield que han subido de 400 a más de 1.000 puntos básicos.
“Si bien existe el riesgo de una mayor volatilidad y posibles nuevas caídas en el corto plazo, creemos que, en ese horizonte temporal, presentan una oportunidad para asegurar rendimientos atractivos”, argumenta Xavier Bellavista, Director en Mercer Investments.