Los nueve primeros meses del año aportan pocas cifras positivas para Bankia. El banco obtuvo un beneficio de 575 millones de euros desde enero hasta septiembre, lo que supone un descenso del 22,6% con respecto a las mismas fechas del año anterior.
Esta caída tiene que ver con varias circunstancias macroeconómicas que están teniendo una destacada incidencia sobre el conjunto del sector financiero. La primera tiene que ver con los tipos de interés, en mínimos tras las últimas medidas activadas por Mario Draghi al frente del BCE y que han afectado a los intereses.
En ese sentido, los diferentes márgenes presentan un descenso en comparación con el año pasado. En el caso del margen de intereses, desciende un 1,4%, mientras que el margen bruto se reduce un 5,9%. No obstante, el resultado core, el que incluye los negocios puramente bancarios, se mantiene similar al de 2018, con un aumento del 0,7%, hasta alcanzar los 946 millones de euros.
También hay que tener en cuenta que estas cifras, si bien representan un descenso remarcable, sufren la comparación con las del año anterior, un periodo en el que el sector bancario marcó obtuvo resultados cercanos a sus máximos.
Por su parte, Bankia explica que el descenso en sus resultados tiene que ver con una reducción de ventas de las carteras de renta fija, así como al repunte de las provisiones asociadas a la aceleración del ritmo en la reducción de dudosos.