Los inversores de todo el mundo mantienen una actitud positiva respecto a sus finanzas, a pesar de la persistente inflación, la recesión en ciernes y las pérdidas bursátiles del año pasado, según una encuesta mundial realizada por Natixis Investment Managers entre 8.550 inversores particulares. La encuesta, realizada en marzo de 2023 a inversores con más de 100.000 dólares en activos invertibles, reveló que más de dos tercios (69%) de los inversores tienen una visión positiva del estado de sus finanzas. En España la situación es muy similar: el 30% de los inversores se encuentra confiado con sus finanzas, una lectura idéntica a nivel global, a esos se les suma un 27,5% que afirman sentirse “preparados” y hasta un 12,5% que se definen como “afortunados”, algo de dos puntos menos que el promedio internacional. El resultado es que el 70% de los españoles tiene una visión positiva, frente al 18,8% que admitía estar “estresado” (tres puntos menos que la comparativa mundial); el 6,2% que estaba deprimido y el 5% que directamente admitía estar “derrotado” (2,6% en el balance global).
La economía y los mercados han experimentado cambios significativos, dando lugar a un contexto de mayor inflación, tipos más altos y mayores niveles de dispersión. Estos cambios pueden poner de manifiesto la existencia de lagunas críticas en los conocimientos y las carteras de inversión, ya que los inversores particulares españoles siguen esperando obtener este año una rentabilidad del 8,1% por encima de la inflación. La cifra, no obstante, es ligeramente inferior al retorno esperado a nivel global, que se eleva al 8,6%. A largo plazo, los inversores, tanto españoles como en el ámbito internacional, siguen apostando por retornos superiores al 10% por encima de la inflación.
Los inversores son muy conscientes del cambiante entorno económico y, aunque en gran medida confían en el largo plazo, temen los riesgos asociados. Más de la mitad de los inversores españoles (56%) coinciden en que el aumento de los costes cotidianos es su mayor temor financiero (un 62% a nivel global). Le siguen la subida de impuestos (47,3%) y, en tercera posición, los grandes gastos inesperados (36%). En el resultado de la encuesta internacional, las cifras son opuestas: un 44% señalan a un gasto inesperado como el segundo mayor temor financiero, mientras una posible subida de impuestos ocupa el tercer lugar en el podio de los miedos de los inversores, con un 36%.
Sophie del Campo, responsable de ventas de Natixis IM para Southern Europe, América Latina y US Offshore, considera que “en un entorno de elevada inflación persistente, destaca el optimismo de los inversores españoles sobre los retornos esperados. Pero, al mismo tiempo, el impacto de dicha inflación sobresale como unas de sus preocupaciones principales, lo que ha llevado a más del 75% a tomar conciencia de que deben incrementar su nivel de ahorro ante esta situación. Al mismo tiempo, los servicios que más demandan los inversores españoles a sus asesores financieros son estrategias fiscalmente eficientes, en las que hay un interés superior al promedio global, oportunidades de inversión en activos privados e inversiones sostenibles. Los inversores siguen confiando en el papel que desempeñan los asesores financieros, lo que, unido a una cartera gestionada activamente y bien diversificada, puede ayudarles a sortear las volátiles condiciones del mercado”.
Se necesita más ayuda para reforzar las carteras de inversión
Más de la mitad de los inversores españoles (55,3%) afirma que la inflación es su principal preocupación a la hora de invertir, y un 77,3% cree que debe ahorrar más dinero a la vista de las recientes tasas de inflación, un dato que baja más de 10 puntos en la encuesta a nivel mundial, donde se sitúa en el 66%. En cuanto a la volatilidad de los mercados, un 36,8% confiesa que ha sido tan alta que ya no le preocupa, y un 62% indica que la volatilidad puede ser una oportunidad para hacer crecer su patrimonio. Sin embargo, se mantiene el perfil conservador en la industria española: el 60,7% no está dispuesto a asumir mayores riesgos a cambio de mayores retornos, lo que está en consonancia con que el 74% prefiere decantarse por la seguridad en sus carteras antes que por la rentabilidad.