En estos años de crisis, ¿se ha notado un mayor avance de los factores ESG en los procesos de inversión?
Aunque sin duda han recibido mucha más atención en los últimos años, su aplicación a menudo carece de profundidad y estructura. Más allá de que la crisis financiera sea un catalizador, en muchos casos los gestores han centrado su análisis hacia los aspectos de más corto plazo a los que se enfrentaban. Sin embargo, ahora ocupan un papel relevante en las carteras, tanto de institucionales como para bancos que distribuyen fondos a clientes privados. Los inversores reconocen la importancia de los factores ESG y se están acercando a las empresas que los acogen.
Cuestiones medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, ¿cuál de estos criterios supone un mayor reto para las empresas?
Los retos y las oportunidades dentro de estas tres categorías son muy diversos. Pero en general, las empresas comienzan por trabajar factores de gobierno corporativo. Después hay un fuerte interés hacia los problemas ambientales, como el uso de agua o las emisiones de CO2. Así, el componente social es a menudo el más difícil de implementar, ya que muchas empresas carecen de los sistemas, conocimientos y controles para gestionarlo de una manera eficaz.
¿Cómo identifican a esas compañías que pueden entrar en su órbita de inversión?