Es la primera vez que Lula, el político más popular de Brasil pese a las acusaciones de corrupción en su contra, es imputado por fiscales federales por supuestamente participar en una trama de sobornos en Petrobras.
El fiscal Deltan Dallagnol dijo en una rueda de prensa que la trama de Petrobras provocó pérdidas estimadas en 42.000 millones de reales (12.600 millones de dólares). Los abogados de Lula rechazaron en un comunicado las acusaciones y dijeron que los procuradores carecen de pruebas para respaldar los cargos que, dicen, son parte de una persecución política que impida su candidatura a la presidencia en 2018. Dallagnol dijo que Lula, un héroe para muchos brasileños pobres durante su gobierno entre 2003 y 2010, fue acusado de corrupción y lavado de dinero.
"Fue el director de esta orquesta criminal", dijo Dallagnol, durante una presentación de su investigación. "La trama de sobornos en Petrobras tenía por objeto perpetuar en el poder al Partido de los Trabajadores por medios criminales". La operación Lavado de autos, que se ha prolongado por dos años en Curitiba, ha mostrado cómo ejecutivos nombrados por el Partido de los Trabajadores de Lula y por sus aliados contrataron a firmas de ingeniería pagando sobreprecios a cambio de financiación política ilegal y sobornos.
Según explica Reuters, el escándalo contribuyó a la caída del poder del Partido de los Trabajadores, tras meses de protestas que hundieron la popularidad de Dilma Rousseff, la sucesora de Lula. Rousseff fue destituida por el Congreso en un juicio político por incumplir normas presupuestarias, cuando arreciaban las críticas por su manejo del país durante la peor recesión desde 1930.
Dallagnol dijo que Lula estaba en el centro de la trama gracias a su control del Partido de los Trabajadores y del gobierno de Brasil. Según los fiscales, el carismático político y líder sindical recibió personalmente unos 3,7 millones de reales (1,1 millón de dólares) en sobornos de la constructora OAS, incluyendo un lujoso apartamento en la costa de Sao Paulo.