La crisis en todos los ámbitos desatada a raíz del brote de coronavirus en España ha eliminado cualquier atisbo de optimismo entre el tejido empresarial español. Las proyecciones de desaceleración que situaban el crecimiento de la economía española para este 2020 en el 1,6%, han sido desechadas para hablar de una posible recesión. Lo que comenzó el pasado mes de diciembre como una epidemia localizada en la ciudad China de Wuhan, se ha convertido en una pandemia global que ha trastocado la hoja de ruta de los dirigentes.
Hasta la semana pasada, que fue cuando el virus comenzó a tomar una dimensión considerable en España, las compañías se habían limitado a reforzar las medidas de higiene, reducir los viajes de sus empleados, suspender eventos o reforzar el teletrabajo -en aquellos casos en los que fuera viable-. Sin embargo, cuando todo apuntaba a que la situación se iba a recrudecer, la gran mayoría de las compañías aún no se encontraba preparada para ello. Según el informe La empresa española ante el Covid-19, elaborado por KPMG en colaboración con la CEOE, a 11 de marzo (el día del cierre de los centros educativos en la Comunidad de Madrid), más de la mitad de las empresas aún no contaba con un plan de continuidad ante «un potencial impacto como el del Covid-19». El dato positivo es que el 33% de ellos tenía previsto hacerlo.
De una muestra de 676 dirigentes, procedentes de 25 sectores diferentes que fueron encuestados entre el 9 y el 11 de marzo, la gran mayoría (60%) pedían un mayor nivel de concreción y comunicación a la hora de ejecutar «acciones comunes imprescindibles» para reducir el impacto, así como medidas de flexibilización temporal y de carácter fiscal, como el aplazamiento del pago de las cuotas de la Seguridad Social, la rebaja del Impuesto de Sociedades o el aplazamiento del pago del IVA. Acciones en línea con las decisiones que está tomando el Gobierno.
A este respecto, el presidente de KPMG España, Hilario Albarracín, señala: «debido a la incertidumbre generada por el Covid-19 y su impacto en las perspectivas de crecimiento, es importante contemplar en los planes de continuidad tanto factores operativos como regulatorios y financieros». Asimismo, también ha incidido en el seguimiento «de los procesos centrales del negocio en los diferentes escenarios potenciales, el control de la tesorería, el mantenimiento de la cadena de suministro o la gestión de recursos humanos» como otros elementos relevantes a tener en cuenta.
Liderar en tiempos de coronavirus
Llegados a este punto, la pregunta que todo dirigente debe hacerse es qué actitud debe adoptar. Además del miedo al contagio, la paralización de la actividad va a afectar, y mucho, a la cuenta de resultados de las empresas. Por este motivo, una de las primeras recomendaciones que lanza la consultora de servicios profesionales BTS a los dirigentes de las organizaciones es adoptar un «comportamiento adecuado» que ayude a toda la organización a mantenerse segura, comprometida y enfocada en hacer avanzar el negocio. «Hay que tener en cuenta que el miedo o la preocupación disminuye los niveles de colaboración, en favor del interés propio de las personas», señala el vicepresidente de BTS, André Ribeiro.