Los precios de los hidrocarburos y todo lo que tenga que ver con ellos, como la electricidad, llevan meses subiendo sin parar. Es una situación a la que los ciudadanos no se acostumbran, porque la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha incrementado los precios todavía más.
No hay más que acercarse a una gasolinera para comprobar cómo el litro de combustible se acerca a los dos euros, una cifra nunca vista hasta ahora. Y, por otra parte, el gas natural continúa su escalada arrastrando consigo el precio de la electricidad.
Europa es la principal víctima de esta situación y trata de afrontarlo con determinación y apostando por la autonomía estratégica, es decir, diversificando sus compras y estableciendo fuentes de energía propias, sobre todo renovables. Además, el cálculo actual de los precios de la electricidad perjudican una estabilidad de precios racional.
Cambios en la subasta
Sin ánimo de entrar en detalles pero tampoco de simplificar demasiado, el precio de la luz se calcula en una subasta que tiene en cuenta el coste más elevado. En este caso, el gas es la fuente para producir electricidad más cara actualmente, a causa de la guerra. Por eso la energía se paga a un precio tan alto, porque tiene en cuenta el alto precio del gas.
Ante eso, la Comisión Europea ha hecho pública una declaración de intenciones que trata de abordar la incertidumbre que sufren los consumidores y las empresas europeas. El llamado REPowerEU tiene como objetivo diversificar el suministro de gas, acelerar el uso de gases renovables y energía limpia, producida en Europa.