La tambaleante recuperación económica y la pérdida de confianza en los bancos centrales, mantienen al mercado en el lado del pesimismo y centrado en los costes que tendría la salida. Y no importa que, según los principales estudios que se han hecho, sea Reino Unido el que más pierda (le costaría a su PIB entre el 2,5% y el 9% para el período comprendido hasta 2030 frente al 0,3-0,4% de la Zona Euro), pues el ‘precedente’ que se sentaría en un momento de ascenso del euroescepticismo, la devaluación de la libra y sus ‘réplicas’ en el resto de divisas, así como el shock bursátil inicial, asustan y mucho.
En concreto, AXA IM cree que la renta variable europea "podría caer entre un 10% y un 15%"; mientras que Lazard Frères Gestion advierte de una depreciación de hasta el 20% en la divisa británica. Y SYZ AM añade: "Una vez que el tren esté en marcha, no es irracional contemplar la posibilidad de una ruptura del Reino Unido si Escocia pide un nuevo referéndum para abordar su propia independencia e incorporarse a la UE, seguido quizá de Gales e Irlanda del Norte (…) la onda expansiva se extendería a toda la Unión y a la Zona Euro y abriría la Caja de Pandora".
Destaca Natixis AM que la banca, "que supone alrededor del 10% del PIB británico, se vería enormemente afectada", pues se limitaría la capacidad del sistema para acceder a estructuras financieras en la Zona Euro. "La City londinense podría perder una gran parte de la actividad de negociación que realiza en euros. Además, cabe esperar una importante salida de europeos afincados en Londres. Este hecho podría tener una gran trascendencia, ya que, aparte de la actividad estrictamente bancaria, la estructura demográfica cambiará y penalizará la propia dinámica de la economía de Londres y, por tanto, del Reino Unido", explica
Al mismo tiempo, señala su economista jefe, Philippe Waechter, el Brexit constituiría un importante factor de inestabilidad para la Unión, ya que daría al traste con la percepción de irreversibilidad que ha prevalecido desde los inicios de la integración europea. "Mientras que hace un año, la posible salida de Grecia era de naturaleza punitiva, en el caso de Reino Unido la interpretación sería del tipo ‘Ya no quiero vivir contigo’ (…) Es un mensaje mucho más fuerte y podría animar a otros países a dejar la UE".
Yves Maillot, responsable de renta variable europea de la gestora, añade que la salida de Reino Unido podría traer consigo una sacudida en las Bolsa "cuya magnitud resulta difícil de estimar (del 5% al 10% o más) a la vista del probable impacto macroeconómico y los lazos comerciales entre el país y la UE. El enfoque mucho más cauto de los inversores internacionales en lo que respecta a Europa (los flujos en los fondos de Bolsa europea fueron negativos en febrero) es la primera manifestación tangible de este riesgo".