El director de inversión del área de renta fija de M&G, Nicolo Carpaneda, reconoce que está confuso con la realidad que muestran últimamente los mercados. Quien no cree que vayamos a una recesión compra actuvos de riesgo a cualquier precio. Quien tiene miedo hace lo propio con activos defensivos. El problema es que, según constata Carpaneda, “los dos extremos se están dando. Eso es raro y confunde”.
De ahí que en M&G la estrategia de las carteras de renta fija pase por comprar más calidad en los diferentes segmentos. Una de las propuestas es la inclusión de deuda emergente porque cree que “estamos en un contexto ideal para invertir en ella”, siempre que no suba mucho más el dólar. Pero en la gestora ponen el acento, sobre todo, en la deuda corporativa con grado de inversión. En Europa por los estímulos que se esperan y en EE.UU. porque, pese a los miedos, la marcha de la economía es buena. De hecho, Carpaneda no cree que la primera potencia mundial necesite ni por el lado del crecimiento ni por el de la inflación la implementación de más estímulos, a modo de rebaja de tipos de la FED. Otra cosa es la espiral que se retroalimenta con las expectativas que ya descuenta el mercado de reducción del precio del dinero en aras de evitar una temida recesión.
¿Qué deuda concreta?
El responsable de inversión del área de renta fija de M&G sitúa en el punto de mira en deuda de compañías americanas de sectores como el de telecomunicaciones o media que “están pagando más de 150 puntos básicos por encima de otros sectores”. Y en Europa se queda, en particular, con subordinados de bancos de países periféricos, con deuda corporativa del sector de utilities o de compañías automovilísticas “que dan un 2,3 o 4 por ciento”. Donde no se fijan desde la gestora es en sectores que dependan más de presiones externas, como el del metal o petróleo.
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