Todo empezó en una consulta. Beatriz Fagundo, doctora en neurociencia cognitiva, veía a familias buscando algo más para sus hijos con TDAH. No una promesa mágica. Una herramienta útil, medible y cercana. De esa necesidad nació una pregunta sencilla: y si el cerebro pudiera entrenarse como un músculo.
La respuesta tomó forma en Neuhera, una startup fundada en 2025 en L’Hospitalet de l’Infant por Fagundo y Dayris Rapado, ingeniera informática especializada en inteligencia artificial.
Su propuesta une interfaz cerebro-ordenador, realidad virtual e IA para crear experiencias que responden a la actividad cerebral del usuario. El objetivo inicial es ayudar a niños con TDAH mediante una terapia digital no farmacológica.
Un dragón como aliado
La imagen que mejor explica el proyecto es un dragón. En uno de sus entornos virtuales, el personaje vuela alto cuando el niño mantiene la atención. Si pierde el foco, cambia de color, velocidad o comportamiento.
El sistema mide ondas cerebrales mediante sensores y adapta la experiencia en tiempo real. El juego no castiga: devuelve una señal inmediata para aprender a recuperar la concentración.
Neuhera no nació como una idea improvisada. Sus fundadoras venían del mundo científico y tecnológico, y eligieron avanzar con prudencia antes de dar el salto empresarial. Primero trabajaron el algoritmo. Después, la validación.
Ahora la compañía se mueve entre la investigación clínica, la regulación sanitaria y la búsqueda de modelos que acerquen su solución a clínicas y hospitales. Su apuesta es convertir la neurotecnología en una herramienta práctica, no en una promesa de laboratorio.
Respaldo unánime
El proyecto ya ha captado apoyo institucional. ACCIÓ, la agencia catalana para la competitividad empresarial, respaldó a Neuhera con 120.000 euros a través de la línea de ayudas del Fondo de Transición Nuclear.
La compañía también fue seleccionada para Emprende InHealth, impulsado por Unlimited Spain y Lilly, y obtuvo el segundo puesto en la Women Pitch Competition. Neuhera demuestra que la innovación también puede crecer lejos de los grandes polos urbanos.
El TDAH infantil es solo el primer territorio. La misma plataforma podría abrir camino en envejecimiento activo, ansiedad, entrenamiento cognitivo o profesiones sometidas a alta presión, desde emergencias hasta deporte de élite.
Su visión es clara: crear un personal trainer del cerebro, capaz de adaptarse a cada persona y a cada contexto. El reto ahora es demostrar, con ciencia y mercado, que jugar también puede ser una forma seria de cuidar la mente.