Los últimos meses están resultando complicados para Aliko Dangote. El millonario nigeriano, que se hizo de oro en la última década comerciando con cemento y azúcar, entre otros, ha visto cómo su fortuna se encogía por la devaluación de la divisa de su país. La naira se ha desplomado un 20% en seis meses, según Bloomberg. Dangote, de 21.000 millones de dólares ha pasado a contar ‘solo’ con 5.400 millones.
El caso del hombre de oro en la Bolsa de Lagos ?las empresas de Dangote mueven un cuarto del volumen que se negocia en el parqué? no es único. Otros oligarcas nigerianos, que pese a todo siguen manteniendo sus jets privados y mansiones, están viendo adelgazar sus cuentas a pasos agigantados. A mediados de abril, el Banco Central de Nigeria redujo el límite anual de uso de tarjetas de débito en transacciones internacionales, de 150.000 a 50.000 dólares. Lo máximo que los clientes pueden retirar de los cajeros al día son 300 dólares.
La clase obrera no se plantea esos problemas pero resulta la más perjudicada: dos de cada tres nigerianos viven por debajo del índice de la pobreza y uno de cada cuatro está en el paro.
¿Cómo afecta el vaivén del petróleo?
Desde que el precio del petróleo empezó a caer (ha perdido un 50% de su valor en medio año) por el pulso entre Arabia Saudí y los productores de gas shale en Estados Unidos, Nigeria se muerde los puños. Había conseguido desbancar a Sudáfrica como primera economía del continente, pero su excesiva dependencia del crudo ?sus arcas públicas se nutren en un 70% de los ingresos de venta de oro negro? le ha pasado factura en esta nueva coyuntura de precios bajos. Eso, sumado a los estragos del ébola el año pasado y a las tensiones políticas por las últimas elecciones, ha puesto en guardia a los inversores: La agencia de calificación S&P redujo recientemente el rating del país de BB– a B+.