Los orígenes del «Sell in May» se remontan a un viejo dicho de la City londinense, «Sell in May and go away, and come on back on St. Leger’s Day». Con el paso del tiempo, éste y otros tópicos del mercado han pasado a formar parte del lenguaje de los inversores, ya que han demostrado ser ciertos. Pero, como aprendí en la Universidad, «si una estrategia de inversión se puede poner en una rima, probablemente no sea una buena idea».
Sin embargo, lo que hace que el «Sell in May» resuene desde el punto de vista del comportamiento financiero es que mayo suele marcar el inicio de la temporada de verano, o al menos un momento en el que la gente concreta sus planes para salir de la ciudad, pasar tiempo con la familia y descansar. En el pasado, esto significaba que los traders dejaban las herramientas, cerraban los libros y abandonaban la oficina para ir al campo, con un volumen de operaciones inexistente y un mercado luchando por encontrar la dirección.
El mundo actual es, por supuesto, muy diferente. El registro en un hotel durante las vacaciones nunca ha vuelto a ser lo mismo desde que Bloomberg y la CNBC se emiten en todos los televisores del mundo y el Financial Times se lee mejor en un iPad que desplegado torpemente.
Cuando se produjo la crisis financiera de 2008, surgió la expresión » Blackberry warriors», refiriéndose a los traders que trabajaban desde las playas de los Hamptons y la costa de Jersey, controlando sus posiciones desde sus dispositivos portátiles. El año pasado, cuando se produjo la pandemia, la gente pudo teletrabajar desde casa gracias a Zoom, y a Bloomberg Anywhere, facilitando la negociación desde cualquier lugar del mundo.
Se suele pensar que vender en mayo es una estrategia que dejaría a un inversor en mejor situación si simplemente entrara al mercado en octubre. Veamos los hechos: utilizando los datos de precios del S&P 500 desde 1950 y ejecutando esta estrategia se habría obtenido una rentabilidad media del 9% desde octubre hasta finales de abril, frente a sólo el 1% de mayo a octubre. Así que sí, habría generado un nivel de rentabilidad mucho mayor de octubre a mayo, pero no es que hubiera perdido dinero (de media) de mayo a finales de septiembre en los últimos 70 años.