OpenAI ha sellado un acuerdo con Alphabet, matriz de Google, para incorporar su servicio en la nube y reforzar la infraestructura de ChatGPT.
El pacto, confirmado por Reuters, marca un giro en el ecosistema de la inteligencia artificial: dos competidores directos aparcan sus diferencias para afrontar un reto común —la necesidad de más capacidad computacional.
La alianza, negociada durante meses y cerrada el pasado mayo, permitirá a Google ofrecer potencia adicional para entrenar y ejecutar modelos de IA desarrollados por OpenAI.
La operación se produce en un momento crítico: la compañía fundada por Sam Altman ha alcanzado los 10.000 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes, apenas tres años después del lanzamiento de su chatbot estrella.
OpenAI había confiado hasta ahora en Azure, el servicio en la nube de Microsoft —su principal inversor—, pero la creciente presión para escalar sus modelos le ha llevado a diversificar proveedores.
