Aunque a primera vista el mundo empresarial y el deporte puedan parecer mundos completamente distintos, en realidad comparten valores fundamentales que son clave para poder alcanzar el éxito: disciplina, cooperación y, sobre todo, estrategia. Estos pilares comunes hacen que el deporte, y particularmente el pádel, pueda convertirse en una herramienta clave dentro del mundo corporativo. Desde mi experiencia, tanto en la pista como en el mundo de los negocios, puedo afirmar que el pádel ha evolucionado hasta consolidarse como un recurso que fortalece las relaciones personales y crea un entorno colaborativo en donde las personas se sienten más relajadas.
Cada vez son más las empresas que buscan alejarse del tradicional ambiente laboral más serio y rígido, puesto que las oficinas no siempre son el mejor lugar para hacer networking. Necesitamos algo diferente, algo que invite a la interacción de manera más natural y genuina. Aquí es donde el pádel entra en juego. Este deporte de pala, que empezó a tener éxito como un plan perfecto entre colegas, tiene también el potencial para cambiar la forma en que las empresas piensan en el networking, el trabajo en equipo y la cultura empresarial.
El networking clásico siempre ha sido un arte difícil de dominar. ¿Cómo romper el hielo en una conferencia llena de desconocidos? ¿Cómo hacer que una charla en un cóctel se convierta en una relación comercial significativa? Aquí es donde el pádel ofrece una ventaja significativa. Imagina que estás en una pista, con una pala en la mano, rodeado de otros tres jugadores. Tu compañero de equipo es el director de una empresa con la que llevas tiempo queriendo hablar. No hay mesas de negociación ni presentaciones. Hay una pelota en juego, unas risas compartidas y una adrenalina común. El pádel rompe la tensión antes de que esta pueda siquiera aparecer.
Lo interesante del pádel es que, al ser un deporte que se juega por parejas, de algún modo te obliga a interactuar de manera fluida con los demás. No se trata solo de ganar puntos, sino de hacerlo de manera coordinada con alguien más. ¿Y qué mejor manera de establecer una conexión que resolviendo problemas juntos en la pista? Es un espacio perfecto para que surja un networking orgánico, sin presiones ni agendas predeterminadas.
Otra de los aspectos interesantes sobre el pádel es que las jerarquías se desvanecen. El CEO de una gran empresa y el joven emprendedor que acaba de empezar están al mismo nivel, luchando por devolver esa pelota a la esquina de la pista. Aquí, lo que importa es la habilidad (o la falta de ella), el buen humor y la capacidad de trabajar en equipo.
