Esperamos un entorno macroeconómico global volátil en 2022 a medida que el crecimiento alcance su punto máximo y los bancos centrales se involucran.
Los últimos 12 meses han resultado notables y desafiantes en muchas dimensiones. Hemos tenido un repunte de la actividad mundial mucho más rápido de lo que casi todo el mundo esperaba, tasas de inflación en todo el mundo a niveles que no se veían desde hace muchos años, y la aparición de variantes del Covid-19 (Delta y Ómicron). Todo ello ha creado una enorme incertidumbre macroeconómica.
Al hacer balance y evaluar las perspectivas de cara a 2022, ¿qué lecciones podemos aprender y cómo posicionar las carteras en los próximos trimestres?
Tres lecciones de 2021 que debemos tener en cuenta
Creemos que hay tres lecciones clave de este año, que ayudan a guiar nuestra perspectiva a medida que avanzamos hacia 2022.
En primer lugar, este ciclo económico ha evolucionado rápidamente, y mucho más rápido que la recuperación posterior a la crisis financiera a principios de la década de 2010. Esto se ha producido debido a la combinación del apoyo de la política monetaria y fiscal y a la naturaleza única del shock. Vemos posibilidades de que los ciclos económicos sigan siendo mucho más rápidos de lo que estamos acostumbrados en los últimos años.

