La compañía brasileña, actualmente investigada en su país por denuncias de corrupción que alcanzan a varios de sus ejecutivos y miembros del Gobierno, planea desprenderse de activos por un valor total de 13.700 millones de dólares en el bienio 2015-2016.
Tras una inusual demora en presentar sus informes del año anterior (hasta febrero no había presentado el reporte del tercer trimestre 2014), la agencia Moody’s le rebajó su calificación el 24 de febrero último, quitándole el grado de inversión y colocándola en una situación aún más delicada.
Dinero sucio
Según las denuncias, la trama de corrupción drenó de sus cofres alrededor de 4.000 millones de dólares durante una década. El impacto de las revelaciones significó, además, la desvalorización de sus papeles en cerca del 50% en un año. En el tercer trimestre de 2014, Su deuda era de 104.000 millones de dólares, un 43% de su patrimonio.
"Doblegada por la Operación Lava Jato (nombre de la investigación de que es objeto, inclusive por lavado de dinero) y ante la desconfianza provocada por su situación financiera, Petrobras necesita dinero para reducir su deuda y preservar su caja", explicó la compañía a sus inversores el 19 de marzo.