Los expertos de Pictet WM explican que en un entorno caracterizado por los programas de expansión cuantitativa en Europa y Japón, las presiones alcistas cobre la tasa de crecimiento real y la inflación serán la tónica dominante en el mercado. "Por lo tanto, desde un punto de vista táctico, la decisión de reducir los principales bonos soberanos (US Treasuries y Bunds alemanes) a 10 años en las carteras parece justificada", aseguran.
Sin embargo, consideran que esas presiones alcistas se difuminarán progresivamente, por lo que los bonos soberanos "siguen presentando interés desde un punto de vista estratégico". Desde un punto de vista táctico, explican que la liquidez generada por una reducción de esta clase de activos puede servir para la financiación de la compra de otra clase de activos cuyo atractivo está aumentando: la deuda emergente en monedas locales. "La resincronización temporal de la economía mundial, combinada con una disminución de las presiones bajistas sobre las monedas emergentes, está dando lugar a una mejora de su binomio rentabilidad/riesgo", aseguran.
Apuesta por la renta variable
Frente a las turbulencias que viven los mercados de renta fija, desde Pictet WM apuntan a la renta variable de países desarrollados como principal beneficiaria de las políticas monetarias expansivas. A su juicio, los programas de compra de activos de los bancos centrales seguirán manteniendo en niveles bajos a divisas como el euro o el yen, lo que mejorará la competitividad de estas economías y apoyará a sus mercados de renta variable, "incluso en ausencia de crecimiento de los beneficios empresariales". Las recompras de títulos y la distribución de dividendos por parte de las empresas apoyarán también este movimiento.
Desde la firma insisten en que será este tipo de catalizador, y no los beneficios empresariales, los que impulsen a estos mercados, ya que a pesar de que regiones como la Zona Euro se ven beneficiadas por la debilidad de la moneda o la mejora de las condiciones crediticias, el favorable entorno no termina de reflejarse en las previsiones de beneficios de las empresas. "Para el ejercicio 2015, el crecimiento estimado de los beneficios sigue débil, en un 5%", estiman.