El final de ciclo económico es una realidad palpable, la economía se está desacelerando y algunos indicadores macroeconómicos han preocupado al mercado. Sin embargo, la frase más repetida por los expertos es que “la recesión no es inminente”.
Matthieu Grouès, director de gestión institucional y responsable de estrategia y asignación de activos de Lazard Frères Gestion, explica que de los cuatro indicadores que miden la temperatura de la economía estadounidense, “solo uno no está un momento óptimo, pero tampoco preocupante”. El indicador al que se refiere Grouès es el de los beneficios corporativos antes de impuestos, que se están ralentizando.
“El crecimiento global se está ralentizando, presionado por la incertidumbre que rodea al comercio y la política mundial; sin embargo, no prevemos una recesión inminente.”, asegura Esty Dwek, Head of Global Market Strategy en Dynamic Solutions (Natixis IM). Desde la gestora alertan de que el PMI manufacturero sí está dando señales preocupantes, sin embargo, el de servicios se está comportando bien. Además, por el momento, el consumo se está manteniendo estable. Observamos que el consumo de los hogares mantiene una fuerte demanda. El sector retail se mantiene fuerte”, afirma Matthieu Grouès.
El sentimiento
Una parte fundamental para comprender el mercado es el sentimiento inversor. “El sentimiento inversor y los indicadores de apetito al riesgo basados en los precios se han recuperado desde unos niveles muy bajos. Los flujos están empezando a recuperarse y la beta de la renta variable de la mayoría de los inversores es inferior a la media”, comenta Talib Sheikh, responsable de la estrategia multiactivos de Jupiter AM. Además, añade que los flujos de inversión en renta variable “acaban de entrar en positivo frente a los flujos de renta fija tras las fuertes ventas del año pasado”.