El bitcóin ha puesto en jaque la barrera de los 80.000 dólares, acumulando una caída del 34,5% desde sus máximos de octubre. Mientras Michael Saylor prometía que la cripto «devoraría» al metal, la realidad de 2026 dicta sentencia: el oro pulveriza récords y el bitcóin encadena pérdidas.
La narrativa del «oro digital» se desvanece ante una aversión al riesgo global disparada por la incertidumbre política en EE.UU. y tensiones comerciales. En momentos de pánico, los inversores regresan a los activos milenarios, dejando a las criptomonedas como activos de alto riesgo que los mercados castigan.
El refugio está en el lingote
Los datos de inversión confirman este divorcio: los fondos de metales captaron 1.400 millones de dólares en una semana, mientras los ETF de bitcoin sufrieron fugas masivas. Es la racha de salidas más larga desde su estreno en 2024, evidenciando que el capital institucional busca ahora seguridad real.
Incluso los gigantes del sector, como Tether, están reforzando sus reservas con oro físico en lugar de activos digitales. La firma ya posee 140 toneladas de metal, valoradas en 24.000 millones de dólares, priorizando la estabilidad del lingote para respaldar su propia «stablecoin» ante la volatilidad.
Un mercado que baila al mismo son
A pesar de existir miles de tokens, el mercado cripto sigue siendo un «caballo de un solo truco» que baila al ritmo que marca el bitcoin. La prometida diversificación no llega: cuando el líder cae, los proyectos de finanzas descentralizadas (DeFi) y contratos inteligentes se desploman en porcentajes similares.
